miércoles, 14 de enero de 2015

Miserable

Porque cuando saca lo mejor de él, me siento el tío más miserable del universo,

por todas esas veces que me ha fallado,

por todas esas veces.


Mi interior agoniza moribundo, y yo sigo preguntándome

por qué no puedo quererte menos.

miércoles, 22 de enero de 2014

A LA MIERDA.

Y otra vez en una puta montaña rusa. Llevaba demasiado sin sentir nada por nada.

Y creo que iba todo mejor.

sábado, 18 de enero de 2014

Y así son ellos.

Dicen lo difícil que es este puto mundo.
Cantan sobre el amor y la vida para llenarse los bolsillos.
Susurran que nunca se irán con otra.
Tararean la canción fúnebre que les empuja al agujero.
Gritan las injusticias a personas que no escuchan.
Acusan a su hermano para recibir la recompensa.
Lloran la pérdidas de un alma cansada,
y terminan la partida,
sin ni siquiera darle la oportunidad al otro para empezar.


Y así seguirán, fingiendo que la vida es una línea que hay que seguir, y que salirse de ella supondría el final de su patética existencia.

Y desgraciadamente tú formas parte de la nube.

Y a mí pesar, yo también formo parte
porque somos uno.

Y en uno terminaremos.

jueves, 16 de mayo de 2013

Vida y muerte.

Y las ruedas giran y giran, bailando al son del día.
Vertiginosa inocencia que tapa tus oídos
y no te deja escuchar la verdad que el mundo grita.

Acabamos de aparecer, y mañana seremos olvido.
Desaparecerás tras un llanto de fuego,
y nadie sabrá si fuiste real, o solo un mito.

Hoy eres vida.
Mañana será de noche.



sábado, 27 de abril de 2013

Maldito Optimista.

Te levantaste de la cama pensando que sería un buen día. Decidiste salir a la calle para demostrarle al mundo lo que vales.
Pero tropezaste. Te llenaste la cara de verdad embarrada y deseaste que todo desapareciese.
Tu esperanza nunca se agota, y no puedes evitar tener sueños. Tus sentidos te hacen seguir adelante aunque no tengas nada.
Tu optimismo te hace ser un desgraciado feliz.

lunes, 22 de abril de 2013

Amor y sangre.

Abrí lentamente los ojos. La habitación era oscura, apenas iluminada por una bombilla en el fondo de la habitación; era pequeña, gris y no tenía muebles. Hacía frío. Mucho frío. Sólo podía ver una escalera de madera en la penumbra, y arriba, se distinguía una puerta de metal. Oía un repiqueteo, como un metal golpeando el suelo. Me dolía la cabeza. Intenté llevarme las manos a las sienes, pero algo frío y duro no me permitía moverlas. 
Noté cómo mi corazón se disparaba. Miré mis muñecas. Unas esposas aferraban firmemente mis extremidades. No podía moverme. Desesperadamente, comencé a tirar. Tras varios minutos, desistí. Los golpes que antes sonaban habían cesado, y de entre las sombras salió una chica. Rubia, mediana altura, piel pálida y suave como una nube… Era inconfundible: Victoria. Llevaba una navaja entre sus manos. 
-No intentes escapar, no lo vas a conseguir. Miré sus ojos azules. Una sonrisa maquiavélica iluminó su rostro. Se acercó a mí lentamente. Se agachó y me miró directamente a los ojos. 
-¿Estás cómodo? 
Estaba mudo, no sabía qué responder. 
-¿Te ha comido la lengua el gato?-pregunta. Jugueteaba con el cuchillo. 
-Yo… ¿qué…?-tartamudeaba. 
-¿No sabes qué haces aquí, verdad? ¿Estás confuso?- sonreía.- Te dije que esa zorra te iba a dejar tirado… 
 -¿Qué…? 
De repente, todo me vino a la mente. No sabía hace cuando, pero Victoria me había llamado llorando, algo le pasaba. Fui corriendo a su casa, y cuando llegué… se volvió todo negro. 
-Sabía que tenía razón, ¡siempre la tengo!-. Reía a carcajadas. 
-Nadie me ha dejado tirado- conseguí articular. 
 -Sí, la zorra que se hace pasar por tu chica no va a venir a ayudarte, y eso significa, ¡que te va a dejar tirado!-. Seguía riendo. Ahora, bailaba haciendo círculos. Había enloquecido. De repente, paró. Se volvió a agachar y me empezó a acariciar la cara.- Pero tranquilo, estoy yo aquí para estar contigo. Siempre lo he estado. A partir de ahora, podremos estar juntos… ¡para siempre! 
-No… ¡No! Déjame en paz. ¡Te dije que me dejaras en paz! 
-Sé que realmente no quieres eso-. Empezó a susurrar- En realidad, me deseas. Quieres amarme como yo te amo a ti. Estamos solos. Podremos amarnos de todas las maneras… 
Se abalanzó sobre mí. Empezó a arrancarme los botones de la camisa que llevaba, lamiendo cada parte de piel. Yo suplicaba: 
-¡Déjame! ¡Para de hacer eso!-Gritaba.- ¡Basta! 
De repente, paró. En seco. Me miró a los ojos. La sonrisa no se había borrado de su cara. -Vamos a estar juntos para siempre. No lo vas a poder impedir. Juntos, en el cielo-. Miró el techo de la habitación.- Y la zorra se va a ir al infierno, ¡como todas las de su calaña! Tendremos tiempo para disfrutar de nuestro tiempo. 

Abrí mucho los ojos. Había comprendido el mensaje. Lo que quería era matarme y… 
-¿Me vas a matar?-Susurré. Dos lágrimas rodaron por mi mejilla.- ¿Por qué? 
-Porque te quiero. 
No había terminado de hablar cuando ya había alzado la navaja. Descargó toda su furia sobre mi pecho, rompiendo todo lo que había allí, hasta llegar al corazón. Un dolor comenzó a recorrer mi cuerpo, empecé a desfallecer. La oscuridad empezó a atormentarme. 
Lo último que vi en vida fue cómo Victoria se degollaba con una sonrisa de felicidad. 

***

Este texto lo escribí hace mucho tiempo, y lo he traído aquí. Espero que os guste.

jueves, 18 de abril de 2013

Risas.

De repente, ella se rió. Me hizo recordar la sorda angustia del hospital, el frío silencio del cementerio y la cruel e injusta muerte.

lunes, 1 de abril de 2013

Y entonces observo lo que gira a mi alrededor, y pienso: ¿qué sería de mí sin mí?

jueves, 21 de marzo de 2013

lunes, 18 de marzo de 2013

Inconsciente.

Todo estaba oscuro. Mira sus manos, pensativo. Se enciende un pitillo y se levanta del sillón. Observa la habitación en penumbras y da un paso. Lentamente da otro paso. Despacio camina hasta la cómoda y abre un cajón. Alguien irrumpe en la habitación.
-Para.
-Qué quieres.
-Que pares.
-No.
Ambos se quedan quietos, en la penumbra.
-¿Intentarás detenerme?
-Intentaré convencerte.
-Tú ya no puedes hacer nada por mí. Te alejé de mí. No quiero saber nada. No quiero entender a los demás. No quiero seguir sintiéndome culpable.
Silencio.
-Yo renuncié a ti, así que déjame en paz.
Silencio.
-Ya no eres mi conciencia.
-Ya no tienes conciencia.
-Es justo lo que necesito.
Bajó la mirada hacia el cajón. Cogió lo que había dentro.
-Hay otras soluciones.
-No, no las hay.
Silencio.
Disparo.
Silencio.



martes, 12 de marzo de 2013

Cobarde.

Demasiado cobarde para querer seguir viviendo.
Demasiado cobarde para quitarse la vida.

Demasiado cobarde.
Demasiado cobarde.

domingo, 2 de diciembre de 2012

No me obligues a levantarme de la cama.


No me obligues a levantarme de la cama, dentro hay un universo que me apetece descubrir, donde tengo sueños, esperanza, felicidad y valentía. Donde pasan cosas raras que parecen normales. 

En una cama todo lo incierto es cierto, lo falso, verdadero, y lo ilógico, completamente normal.

No me obligues a deshacerme de todo esto. En este mundo hay cosas que prefiero seguir ignorando.

En una cama nunca pasan cosas malas.

martes, 6 de noviembre de 2012

Cibersexo

Tiene gracia que te decepciones.

Tiene gracia que ya no sientas nada por esa persona por la que hace unos meses hubieras dado la vida.

Te enamoraste de una foto. Te enamoraste de un vídeo que te decía todo lo que querías oír.

No experimentaste lo que tenías que experimentar.

Es duro, ¿eh? Es duro cambiar de punto de vista.

Al primer palo caíste.

Pero se veía venir.

miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Recuerdas?

¿Recuerdas ese tiempo en el que estábamos juntos? ¿En el que solo necesitábamos una sonrisa para ser felices, una lágrima para demostrar los sentimientos y un beso para olvidarnos de lo que había alrededor?

¿Recuerdas cada tarde, cogidos de la mano, soñando en el futuro y viviendo el momento?

¿Recuerdas cada beso, cada abrazo, cada orgasmo, como símbolo de unión, como pasado, presente y futuro?

Dime, ¿lo recuerdas?

Recuérdalo, es lo único que te va a quedar de mí.


viernes, 21 de septiembre de 2012

¿Por qué?

¿Por qué siempre que me miras consigues que todo mi mundo desaparezca? ¿Por qué al sonreírme haces que mi cuerpo se rompa en mil pedazos que solo puedes reconstruir con un beso?

¿Por qué cojones me haces tan feliz?

jueves, 30 de agosto de 2012

Es interesante que los mejores momentos de tu vida sean hechos completamente casuales, sin ningún tipo de incentivo, que vengan porque sí y se queden en tu mente para siempre.

Esos momentos en la piscina, en la calle, en un bar; en el que te pasan una cerveza, y dos, y tres, te emborrachas y lo ves todo más sencillo, más claro, y con la gente que quieres a tu alrededor. Esos momentos en los que una sonrisa te hace llorar de felicidad, un gesto te hace reír sin motivos, y un beso te transporta al lugar de tus sueños.

La felicidad no se compone de hechos predecibles, la felicidad son esas pequeñas cosas que te hacen ser tú. Y haz lo posible para que no te lo arrebaten.

lunes, 6 de agosto de 2012

El gran drama de mi vida es que soy demasiado tímido. Nada más.

Qué triste.

sábado, 7 de julio de 2012

Su sonrisa se traduce en un soplo de aire frío en una tarde de verano. Arregla mi alma en un segundo.

lunes, 4 de junio de 2012

Sonrisas vacías.

Siempre he sido un chico sonriente. Con una sonrisa fea, vamos a admitirlo, y carente total de sentimientos.
Nunca me ha gustado desvelar lo que siento por dentro. Y bueno, quizás estés pensando que es precisamente lo que hago con este blog, pero creo que es mucho más fácil decir algo sin ver las reacciones de los demás. Es mucho más sencillo decir algo sin esperar una cara de pena, de enfado, de compasión o de decepción.



Y bueno, quizá es que sea un cobarde.