Siempre he sido un chico sonriente. Con una sonrisa fea, vamos a admitirlo, y carente total de sentimientos.
Nunca me ha gustado desvelar lo que siento por dentro. Y bueno, quizás estés pensando que es precisamente lo que hago con este blog, pero creo que es mucho más fácil decir algo sin ver las reacciones de los demás. Es mucho más sencillo decir algo sin esperar una cara de pena, de enfado, de compasión o de decepción.
Y bueno, quizá es que sea un cobarde.
lunes, 4 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
¿Por qué no me quieres?
-¿Por qué no me quieres?- dijo ella, llorando desconsoladamente, hecha un ovillo en el suelo.
Él se agachó, le cogió un mechón de pelo y la miró directamente a la cara. Dos pequeños grandes moratones se descubrían en su fina piel. Ella parecía de porcelana. Esas manchas no parecían reales en una cara tan perfecta.
-Yo te quiero, mi princesa.- contestó él, totalmente serio.
Ella se elevó un poco, y empezó a besarlo. Él contestaba a los besos mientras se desabrochaba la camisa, y, seguidamente, le quitaba los pantalones a ella. Sus piernas, dos delicadas líneas, delgadas, deformadas por heridas y arañazos. Él empezó a besarselas, recorriendo con los labios las heridas, mientras ella soltaba débiles gemidos de dolor. Después, le quitó a ella la camiseta. Dejando ver más moratones y heridas. Él las recorrió todas. Ella se dejaba hacer.
De repente, él paró. Sin cambiarle la cara, se levantó del suelo y se dirigió a la puerta.
-Eres una puta.- añadió, antes de salir.
Él se agachó, le cogió un mechón de pelo y la miró directamente a la cara. Dos pequeños grandes moratones se descubrían en su fina piel. Ella parecía de porcelana. Esas manchas no parecían reales en una cara tan perfecta.
-Yo te quiero, mi princesa.- contestó él, totalmente serio.
Ella se elevó un poco, y empezó a besarlo. Él contestaba a los besos mientras se desabrochaba la camisa, y, seguidamente, le quitaba los pantalones a ella. Sus piernas, dos delicadas líneas, delgadas, deformadas por heridas y arañazos. Él empezó a besarselas, recorriendo con los labios las heridas, mientras ella soltaba débiles gemidos de dolor. Después, le quitó a ella la camiseta. Dejando ver más moratones y heridas. Él las recorrió todas. Ella se dejaba hacer.
De repente, él paró. Sin cambiarle la cara, se levantó del suelo y se dirigió a la puerta.
-Eres una puta.- añadió, antes de salir.
Nostalgia
Cuando te quieras dar cuenta, tendras 18. Mirarás a atrás. Y verás que no ha pasado nada.
Un agujero negro.
Sentimientos inexistentes.
Vacío.
Silencio.
Un agujero negro.
Sentimientos inexistentes.
Vacío.
Silencio.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

