Tiene gracia que te decepciones.
Tiene gracia que ya no sientas nada por esa persona por la que hace unos meses hubieras dado la vida.
Te enamoraste de una foto. Te enamoraste de un vídeo que te decía todo lo que querías oír.
No experimentaste lo que tenías que experimentar.
Es duro, ¿eh? Es duro cambiar de punto de vista.
Al primer palo caíste.
Pero se veía venir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dispara, prometo que no me dolerá.