Y las ruedas giran y giran, bailando al son del día.
Vertiginosa inocencia que tapa tus oídos
y no te deja escuchar la verdad que el mundo grita.
Acabamos de aparecer, y mañana seremos olvido.
Desaparecerás tras un llanto de fuego,
y nadie sabrá si fuiste real, o solo un mito.
Hoy eres vida.
Mañana será de noche.
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Dispara, prometo que no me dolerá.