jueves, 21 de marzo de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
Inconsciente.
Todo estaba oscuro. Mira sus manos, pensativo. Se enciende un pitillo y se levanta del sillón. Observa la habitación en penumbras y da un paso. Lentamente da otro paso. Despacio camina hasta la cómoda y abre un cajón. Alguien irrumpe en la habitación.
-Para.
-Qué quieres.
-Que pares.
-No.
Ambos se quedan quietos, en la penumbra.
-¿Intentarás detenerme?
-Intentaré convencerte.
-Tú ya no puedes hacer nada por mí. Te alejé de mí. No quiero saber nada. No quiero entender a los demás. No quiero seguir sintiéndome culpable.
Silencio.
-Yo renuncié a ti, así que déjame en paz.
Silencio.
-Ya no eres mi conciencia.
-Ya no tienes conciencia.
-Es justo lo que necesito.
Bajó la mirada hacia el cajón. Cogió lo que había dentro.
-Hay otras soluciones.
-No, no las hay.
Silencio.
Disparo.
Silencio.
-Para.
-Qué quieres.
-Que pares.
-No.
Ambos se quedan quietos, en la penumbra.
-¿Intentarás detenerme?
-Intentaré convencerte.
-Tú ya no puedes hacer nada por mí. Te alejé de mí. No quiero saber nada. No quiero entender a los demás. No quiero seguir sintiéndome culpable.
Silencio.
-Yo renuncié a ti, así que déjame en paz.
Silencio.
-Ya no eres mi conciencia.
-Ya no tienes conciencia.
-Es justo lo que necesito.
Bajó la mirada hacia el cajón. Cogió lo que había dentro.
-Hay otras soluciones.
-No, no las hay.
Silencio.
Disparo.
Silencio.
martes, 12 de marzo de 2013
Cobarde.
Demasiado cobarde para querer seguir viviendo.
Demasiado cobarde para quitarse la vida.
Demasiado cobarde.
Demasiado cobarde.
Demasiado cobarde para quitarse la vida.
Demasiado cobarde.
Demasiado cobarde.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)