Te levantaste de la cama pensando que sería un buen día. Decidiste salir a la calle para demostrarle al mundo lo que vales.
Pero tropezaste. Te llenaste la cara de verdad embarrada y deseaste que todo desapareciese.
Tu esperanza nunca se agota, y no puedes evitar tener sueños. Tus sentidos te hacen seguir adelante aunque no tengas nada.
Tu optimismo te hace ser un desgraciado feliz.
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Dispara, prometo que no me dolerá.