miércoles, 30 de mayo de 2012

¡Salta! Tienes el mundo delante. Tírate, sigue luchando por ser feliz.

martes, 29 de mayo de 2012

Historia de un chaval que no quería ser diferente.

Os voy a contar una historia. Una historia agónica. La historia de un chaval que no quería ser diferente.

Un chaval que desde pequeño no buscaba la diferencia. Un niño sincero, sensible, que con el paso de los años se ha convertido en algo diferente, que no conoce, que odia.
Un chaval que en el colegio era atacado, herido. Tachado. Insultado. Etiquetado por friki, antisocial y maricón, pese a que él no demostrase nada de ello.
Un chaval que sólo busca hacerse un hueco y dejarse llevar. Un chaval que no puede ser feliz porque no puede alcanzar lo que busca, lo que anhela, lo que le hace persona.
Un chaval que tiembla ante una cara desconocida.
Un chaval que esconde todo lo que es por miedo al rechazo.
Un chaval que se ríe cuando ve a alguien que busca la diferencia. La diferencia está en las pequeñas cosas, y él lo ve todo grande.
Un chaval que quería ser normal. No quería sobresalir, no quería nada que conllevase la diferencia. Pero nació con ello.

Porque el chaval era diferente, pero hacía cosas normales.

Un chaval que pasó del colegio al instituto. Completamente marginado. Encontrando amigos que al poco desaparecían. Los demás no querían a un bicho raro como amigo. Y él no quería ser un bicho raro.
Un chaval que empezó a ir por el mal camino, como tantos. Por inercia, porque los demás lo hacían. Porque estaba empezando a formar parte de la manada.

Manada que cuando empezaba a conocerle, se alejaba.

Y ahí está el chaval. Sólo como la una. Mirando por la ventana deseando ser alguien que no es. Pensando sobre su vida desperdiciada.

Un chaval que no sabe si bañar su vida en alcohol, ahogarla en un pozo de agua o callarla a punta de pistola.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Imposible de olvidar.

Ahí está. En mi memoria.

Grabada a fuego.
Tatuada en mi cerebro.
Impresa con tinta imborrable.
Dibujada con una cuchilla.
Susurrada por el viento.
La luz del sol,
        que se va, para después volver.
Los golpes de aquel día.

Canción diabólica.
Recuerdo catastrófico.

martes, 22 de mayo de 2012

¡JAJA!

Eh, tú. Maldito bastardo hijo de puta. Siempre criticando las dictaduras, las multinacionales, los mercados. Siempre hablando como una persona libre. Todo ello mientras te la fumas. Me descojono de tu sinceridad.
¿Qué pretendes conseguir? ¿Ser más macho? ¿Ser más importante? Tú nunca has sido nada, así que déjalo. Deja de intentarlo. Deja de meterte humo por la boca, porque no sirve para nada.
¿Que está bueno? ¡Claro que está bueno! ¿Que mata? ¡Claro que mata! Pero lo positivo no puede superar a la adicción. Y la adicción no te deja ser quién eres. La adicción mata a la personalidad.
Piensa en el dinero. Piensa en las cosas que le vas a poder comprar a ella. O mejor aún, ¡vas a poder comprarte a una mejor!
Vas a tener que salir de la jaula. Sé que lo estás deseando. Sé que quieres ser alguien. Todo ello que buscabas consumiendo vas a conseguirlo dejándolo, y por partida doble. Vas a mirar a los demás con superioridad. Algo que siempre has anelado. Vas a mirar a los que viven encerrados como a animalillos indefensos.

Te vas a descojonar, te lo aseguro.

Bass


Música.

lunes, 21 de mayo de 2012

Hay mil cosas que te quiero decir.

Siempre estás ahí. Como apoyo. Como palabras que intentan hacerte sentir mejor. Como una lluvia leve en un momento de sequía. Como una bocanada de aire fresco. Como un suspiro, que se evapora nada más aparecer.
Siempre estás ahí.
Pero yo no necesito que me intentes hacer sonreír. No necesito palabras que me hagan sentir mejor. No necesito que me mires y me digas que todo va a salir bien.
No quiero compasión.
No quiero ser tu amigo.

No sé ni cómo expresar con palabras lo que siento por ti.

Cuando te conocí, algo se revolvió en mi estómago. Algo hizo que creyera en algo más. Algo que se transformó en un monstruo que me amenaza por las noches. Algo con lo que estoy aprendiendo a convivir, porque sé que tus ojos no me van a mirar como yo quiero que me miren.
Tus ojos no me van a mirar como yo quiero que me miren.

Me estás destrozando. Y sé que no quieres. Sé que no quieres hacerme sufrir. Sé que las puñaladas que me estás clavando no son intencionadas. Pero lo estás haciendo. Y duelen.

Sólo necesito que me digas que me quieres.
Porque yo te quiero.


Hay mil cosas que te quiero decir. Pero sólo te dire una: A, te quiero.

¿Por qué?

La experiencia dijo que no. 
El corazón dijo que no. 
Yo dije que sí. 


Y no, no debería haberlo hecho.

domingo, 20 de mayo de 2012

Bajo la penumbra

Remanso de tranquilidad. ¿Tranquildad? Dudo que exista.
En el momento en el que decidí abrir ésto fue un momento duro. ¿Quién soy? ¿Qué soy? No lo sé. Sólo sé que soy un alma tediosa que vaga por el mundo sin llegar a interesarle nada. ¿Por qué? Éso mismo me pregunto yo.
Este blog puede que me anime. Puede que me deprima más. O puede que no me llegue a importar demasiado. Puede. Puede. Puede.

Palabras aleatorias.

Sentimientos vacíos.

Roto.