martes, 22 de mayo de 2012

¡JAJA!

Eh, tú. Maldito bastardo hijo de puta. Siempre criticando las dictaduras, las multinacionales, los mercados. Siempre hablando como una persona libre. Todo ello mientras te la fumas. Me descojono de tu sinceridad.
¿Qué pretendes conseguir? ¿Ser más macho? ¿Ser más importante? Tú nunca has sido nada, así que déjalo. Deja de intentarlo. Deja de meterte humo por la boca, porque no sirve para nada.
¿Que está bueno? ¡Claro que está bueno! ¿Que mata? ¡Claro que mata! Pero lo positivo no puede superar a la adicción. Y la adicción no te deja ser quién eres. La adicción mata a la personalidad.
Piensa en el dinero. Piensa en las cosas que le vas a poder comprar a ella. O mejor aún, ¡vas a poder comprarte a una mejor!
Vas a tener que salir de la jaula. Sé que lo estás deseando. Sé que quieres ser alguien. Todo ello que buscabas consumiendo vas a conseguirlo dejándolo, y por partida doble. Vas a mirar a los demás con superioridad. Algo que siempre has anelado. Vas a mirar a los que viven encerrados como a animalillos indefensos.

Te vas a descojonar, te lo aseguro.

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Dispara, prometo que no me dolerá.